Cuando los hijos son pequeños es fácil que los padres impongan sus deseos, qué comer, cómo vestirse incluso a qué jugar, pero los años pasan y ese dominio va desapareciendo conforme va aflorando la personalidad y la madurez de los hijos. En ese momento, pueden empezar de modo inconsciente los conflictos, los hijos no son extensiones de los padres, pueden parecerse en algunas cosas, ya sea porque las han adquirido o porque son innatas en ellos pero en ningún caso son prolongaciones de los progenitores.
Tu Hijo, tu espejo: un libro para padres valientes, es una obra muy interesante que puede proporcionarte las bases para que cuando el niño crezca no sea eso, una ampliación del yo de los padres. Recomendamos leer este libro porque plasma muy bien una realidad que antes o después se da en todos los hogares.
Más información | Martha Alicia Chávez