El apego inseguro: otro peligro del conductismo en crianza

El apego inseguro: otro peligro del conductismo en crianza
10 comentarios

El daño que los métodos conductistas puede causar al niño es serio. Se está causando una herida emocional al desoir sus necesidades y manipular sus sentimientos, negándoles, incluso, las muestras de afecto si no se comportan como los padres quieren.

Esto hace que el niño no llegue a comprenderse, se desprecie, se diga a si mismo que solo tiene derecho al amor y la atención si obedece y, puede llegar a comprometer la vinculación emocional sana a sus figuras de apego.

Si llegamos a esta situación el niño puede desarrollar un apego inseguro. Un ejemplo sería el de estos niños que, en ausencia de sus padres, se muestran muy temerosos y angustiados, pero, que, cuando los padres llegan, los rechazan.

Escolarización temprana

Sin embargo, no hay que generalizar, pues niños emocionalmente sanos pueden, perfectamente, no estar preparados para separarse de sus padres y no sentir deseos de inteactuar con un extraño en el que no confían, e, igualmente, estar enfadados cuando sus padres aparecen y demostrarselo rechazándoles.

Dicho esto, no habría que quitar importancia a esas reacciones infantiles muy propias de los pequeños que no están preparados para ir a la guardería y, al reunirse con sus padres, les demuestran su rabia y su pena con reacciones negativas.

Si esto sucede, debemos estar atentos, pues hay que entender que los niños pequeños no están preparados para comprender racionalmente nuestros motivos para dejarlos al cuidado de otros.

La primera solución ante este problema sería retrasar su escolarización, pero, lógicamente, no todos los padres pueden optar por esto. Si no podemos evitar su ingreso en la guardería a pesar de que el niño no se adapte, incluso si es muy pequeño y no puede entenderlo, debemos igualmente explicárselo con serenidad, pues, si bien no asimilará todas las palabras, si percibirá nuestra cercanía y comprensión.

Mostrarnos muy presentes cuando esté con nosotros, conscientemente atentos a sus necesidades y nunca enfadarnos o sentirnos dolidos si nos rechaza, sino entender que es la forma en la que expresan su malestar.

Conductismo y apego

Aparte del caso concreto de la escolarización temprana la cuestión del apego inseguro tiene mucho que ver con los métodos conductistas de crianza de los que hemos hablado, y, en general, con la inconsistencia en las demostraciones de afecto y seguridad de los padres.

Los signos del apego inseguro son bastante obvios. El niño se muestra ambivalente respecto a sus figuras de apego. A veces se acercan y se agarran casi obsesivamente y otras muestran un rechazo, una resistencia al contacto o pura indiferencia.

De nuevo, a este respecto, hay que matizar algunas cosas. No conozco niño de dos años que no muestre a veces esas actitudes: unas veces necesitan a la madre pegada a ellos, maman sin parar, lloran si se separan y otras necesitan reafirmar su descubierto YO negandose en rotundo a cualquier cosa que la madre proponga o con berrinches cuando no consiguen hacer lo que han decidido por ellos mismos que quieren o necesitan hacer. Así que veamos, a continuación, que es exactamente el apego inseguro.

Apego inseguro

Un niño con apego inseguro suele tener una madre o un padre que no reaccionan de forma consistente. Unas veces son cálidos y cariñosos, pero otras, precisamente cuando el niño más demanda, se muestran fríos e inaccesibles. ¿Os recuerda a lo que hemos visto en algunos programas y libros de crianza conductista que precisamente recomiendan frialdad cuando el niño llora o reclama?

Los padres sienten una mezcla de rechazo y hostilidad con amor, pero se sienten incapaces de mostrarse cercanos al niño cuando se muestra incómodo por una necesidad insatisfecha (contacto físico, comida, incomodidad, miedo o cansancio). Su respuesta, en vez de lade escuchar a su hijo y mostrarse seguros y cariñosos es la de negar las necesidades del niño y achacarlo todo a la manipulación o los caprichos. Y el pequeño, perdido, aprenderá que sus padres, precisamente, no responden a sus demandas de atención más imperiosas. Una razón clara por la que no me gustan los métodos de Supernanny.

Para conseguir esa atención puede que se aíslen o rechacen a los padres, pero, normalmente, es tanta su necesidad de amor y atención, que, o se someteran a los designios adultos negándose a ellos mismos o actuarán mostrándose mucho más demandantes, traviesos, agresivos o teniendo berrinches exagerados.

El niño en este caso se comporta de modo tal que responde a una figura de apego que esta mínima o inestablemente disponible acentuando su inmadurez y la dependencia para mantener la proximidad de la figura de apego.

Si seguimos los consejos de los supuestos expertos de la crianza conductista que nos aconsejan mostrarnos fríos ante las demandas del niño e ignorarlo, además de exponerlos a peligros por nuestra desatención, les estamos transmitiendo un mensaje inadecuado: que solamente los querremos si no nos molestan y que no pueden estar seguros de nuestra atención aunque nos necesiten.

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    • interesante

      Estimado Pablo,

      Yo también soy psicóloga, y madre. Lo que yo detecto en varios de mis colegas es que obvian partes muy interesantes sobre los castigos. Por ejemplo, ¿quién decide qué es un castigo acorde con una conducta determinada? Tu sabes igual que yo, por tu profesión que si "te pasas" en el castigo produce indefensión aprendida. Y que si te "quedas corto" no funciona. Y que la sensibilidad intrapersonal es diferente en cada persona e incluso en cada momento del día... por lo tanto se necesita "cierta especialidad y especificidad" para poder aplicar un castigo con éxito. Eso para comenzar... Para continuar, los niños no aprenden qué cosa no hacer, sino en qué lugar no hacerla, por ejemplo no comer golosinas delante de papá y mamá, pero cuando ellos no están es otra cosa. Y eso persigue hasta la edad adulta, dónde la guardia civil se coloca en lugares estratégicos para "pillar" a quienes hacen la infracción, mientras la autoridad no está presente.

      Mi trabajo consiste en explicar a los padres y madres modos de relación diferentes a los premios y los castigos. Y muchos de los que llegan a mis talleres y a mi oficina, ya vienen hartos de psicológos tipo super nany, porque simplemente empeora la conducta de sus hijos.

      Tú, supongo que como yo, estudiaste psicología evolutiva. Y también aprendiste, porque así lo dices en tu comentario, los diferentes tipos de apego. Un bebé que recibe un trato emocional inconsistente desarrolla los apegos "malos". Lo que creo que no se han parado a pensar los colegas conductistas es que el bebé no sabe que el enfado o la distancia emocional que ponen sus padres está motivado en algo que el ha hecho. Y si nadie se lo explica, pues precisamente en el punto de vista del bebé, la conducta de los padres no es "predecible". Así que el riesgo existe, y falta de estudios que comprueben o desmientan, lo que puedes hacer es valorar si quieres o no correr ese riesgo.

      Por último, en cuanto a las consecuencias. No es lo mismo una consecuencia que un castigo, y por supuesto los niños a medida que crecen lo distinguen y no comprenden los motivos de un castigo. Una madre en mis talleres contó que cuando era adolescente corrió un riesgo llendo en moto con un amigo. El amigo no quería llevarla a casa de nuevo, así que rogó hasta que consiguió que le llevara a casa. En casa recibió un castigo de no se cuanto tiempo sin salir. Pero la consecuencia real de su conducta estaba en el riesgo, ese de que alguien le haga un daño, y sus padres nunca supieron toda la verdad. ¿Por qué? Porque su hija no confiaba en ellos...

      No es tan simple el tema de los castigos y los premios. Y no puedes afirmar que produzca apego inseguro, al menos no con estadísticos. Pero con estadísticos tampoco puedes demostrar lo contrario. Es más los estudios sobre niños que han crecido en ambientes no castigadores, apuntan a que precisamente en medios no castigadores existen mejores resultados.

      Atentamente, Teresa García.

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    • Avatar de 24364 Respondiendo a 24364

      Maravilloso Teresa. De todos modos, este tema lo voy a ampliar ya que hay muchos más riesgos en aplicar técnicas conductistas a la crianza.

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      Muy interesante la definicion de apego inseguro, no conocia el concepto, aunque por tus explicaciones es mas que seguro que se produce en niños que siguen metodos conductistas tipo supernanny.

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      Gracias Mireia una vez más. Lo comparto en facebook.

    • A mí no me parece que Supernanny genere apegos inseguros. Normalmente los niños de Supernanny son lo suficientemente mayores como para entender que la respuesta de "cuando te calmes, hablamos" es una respuesta como un abrazo y otra cualquiera. Además de que yo creo que no todos los niños necesitan un abrazo en ese momento. Habrá quien necesite un abrazo, quien necesite darle una patada al cojín o quien necesite irse a la habitación; igual que de adultos hay algunos que necesitan calmarse con alguien (me refiero, ser escuchados y atendidos en ese momento) o prefeiren esperar un rato.

      El apego inseguro viene principalmente cuando los padres no saben comportarse. Me explico, el niño pega a otro niño en el parque y los padres defienden y aplauden su actuación, pero le gritan si hace ruido a la hora de la siesta.

    • Y me reitero, la coherencia emocional está reñida con los métodos conductistas de crianza que se publicitan en televisión o se disfrazan de cientifismo cuando "enseñan" a los niños a dormir, a comer...

    • Yo es que lo de "entrenar emociones" no lo comparto, y prefiero, sin duda, no usar el conductismo para la educación de las personas, pues las decisiones y las emociones son algo que debemos alentar desde el respeto y no desde la manipulación. Las tecnicas conductistas, aplicadas a problemas específicos, pueden ser útiles, pero no lo son en lo que se refiere a la relación paterno-filial.

    • El título ya no tiene desperdicio “otro peligro del conductismo en crianza”. El conductismo es la filosofía que subyace a la ciencia del Análisis Experimental del Comportamiento (AEC). Defiende, a grandes rasgos, principios de monismo, determinismo y materialismo, principios que son la base del resto de las ciencias (Biología, Química o Física, por ejemplo), hasta aquí ningún peligro. Cualquier ciencia busca la comprensión de la naturaleza, la explicación de los fenómenos que pertenecen a su nivel de análisis. Conocer cómo funcionan las cosas tampoco entraña un peligro por sí mismo, otra cuestión es la tecnología que se desprende de esta comprensión (sobre la predicción y el control del fenómeno estudiado). La tecnología (derivada de cualquier ciencia) puede ser peligrosa para la sociedad por muchas razones, pero hay dos muy evidentes: a) cuando se aplica erróneamente (ocasionando efectos no deseados), o b) cuando el objetivo no beneficia a la sociedad. En cualquier caso, el peligro no proviene ni de la filosofía (Conductismo), ni de la Ciencia (AEC), ni siquiera de la propia tecnología (Análisis Conductual Aplicado). El posible peligro está en los aplicadores, en los que la ponen en práctica. Negar que los individuos adquirimos nuevos comportamientos por refuerzo o que cuando se deja de reforzar ese comportamiento (lo que se denomina un procedimiento de extinción) deja de aparecer, eso es negar la evidencia. Voy a partir del hecho de que no es lo que se intenta comunicar en este artículo, sino más bien advertir de los peligros de un mal uso de la tecnología derivada de esos principios incontestables. No voy a entrar en todas las cuestiones que se expresan en el artículo pero sí me gustaría comentar algunas, y voy a hacerlo desde una perspectiva conductista (espero que se perdonen algunos tecnicismos): - La escolarización (temprana o no). Separar a un niño de una fuente de reforzamiento tan enorme (casi la única a esa edad) como son los padres genera frustración. Muchos padres y profesores suelen hacer “fiestas” cada vez que el niño tiene que entrar en la guardería, le dejan llevar sus juguetes preferidos o incluso limitan el acceso a algunos sólo al centro, le premian cada vez que no se quejan, etc. De esta forma se asocia la guardería a elementos agradables para el niño, haciendo que la propia guardería se convierta en un elemento agradable (condicionamiento clásico excitatorio apetitivo). Cuando se premia por ir a la guardería, por no llorar cuando se le lleva, se está reforzando una conducta incompatible con el pataleo. De esta forma se reduce la posibilidad de comportamientos no deseados sin la necesidad de utilizar ni castigos ni extinción, pero siguen siendo conductistas. - La “inconsistencia”. Cuando se aplica cualquier procedimiento de condicionamiento es necesario cuidar la contigüidad (el refuerzo debe aplicarse justo después de que se emite la conducta) y la contingencia (el refuerzo debe aplicarse siempre que se emita la conducta y nunca si no se emite, caso aparte está el procedimiento de aproximaciones sucesivas). Hacerlo de esta manera no sólo aumenta su efectividad sino que evita casos de indefensión o pereza aprendida. El niño “entiende” lo que se espera de él, las consecuencias de sus actos, adquiere reglas en las que puede apoyarse que le ayudan a comprender cómo funciona el mundo que le rodea. En última instancia, adquiere seguridad sobre sí mismo y sobre su entorno. La inconsistencia, de nuevo, no es un problema ni del conductismo, ni del AEC ni del ACA, sino de malos aplicadores. - La extinción. Hay que partir de la idea de que TODO lo que hacemos tiene una razón. En ocasiones esa razón puede ser biológica (dolor, enfermedad, hambre, etc.) y en otras puede ser psicológica (está siendo reforzada por algo). Identificar ese refuerzo (tarea muy complicada a veces) nos puede permitir modificar ese comportamiento, aumentándolo, haciéndolo contingente a variaciones específicas de dicho comportamiento (moldeándolo), o suprimiéndolo. Es cierto que muchas veces el reforzador de determinada conducta que queremos reducir es nuestra propia atención, pero extinguirla no implica dejar de mostrar cariño/atención a nuestro hijo/alumno sino distribuirla adecuadamente. Cuando un educador se plantea la necesidad de suprimir un determinado comportamiento que entiende como desadaptativo (para el presente o para el futuro del niño) hay que incluir en su abordaje el refuerzo de otro comportamiento alternativo (e incompatible si es posible). Si esa conducta alternativa no se da (imprescindible para poder reforzarla) podemos reforzar aproximaciones sucesivas a la misma. Insisto, no se reduce la atención, se aplica adecuadamente. - “Frialdad” e “ignorar”. Al niño se le quiere, a las conductas (si se considera necesario) se las extingue. Pero es muy importante analizar si es necesario o no. Un padre/educador que no está suficientemente entrenado puede centrarse, efectivamente, en conductas que considera molestas para él mismo y no en aquellas que verdaderamente pueden suponer un problema para el niño. El desarrollo madurativo y social del niño incluye ciertas etapas en las que algunos comportamientos que pueden considerarse no deseables se van a dar muy frecuentemente, pero que luego irán desapareciendo. El análisis de qué conductas deben de suprimirse y cuáles no varía en función del contexto, del individuo, de las habilidades del propio aplicador (padre/profesor/terapeuta), etc. Pero en ningún caso es una problemática del Conductismo sino del que aplica los principios.

      Espero que el texto no haya sido demasiado extenso y/o técnico. A veces ciertas cosas no pueden explicarse en menos espacio y con palabras más cercanas, o a lo mejor soy yo el que no puede. En cualquier caso, espero haber expuesto de manera clara mi posición. Un saludo.

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    • Hola Vicente:

      Te agradezco mucho el comentario. Lo suscribo completamente.

      Un abrazo.

      Pablo Cueva

    • Hola Mireia:

      Es evidente que no simpatizas con el modelo conductual pero de ahí a afirmar que se trata de un peligro creo que hay un abismo. Creo que confundes conceptos. El apego inseguro no es una apuesta del modelo conductual sino que se refiere a un estilo de crianza sin coherencia emocional por parte de los padres (http://www.nswslasa.com.au/main/page_spanish__apego_inseguro_ansioso_ambivalente.html).

      Soy padre y psicólogo conductista. Reconozco que todo método o modelo tiene sus ventajas y sus desventajas. Con mis hijos sobre todo intento ser un padre que usa el sentido común. Les toco, le hablo, les beso y les abrazo pero también les regaño y les castigo. Tienen mi afecto incondicional pero intento que entiendan que lo que hacen tiene consecuencias. No tengo tiempo de explicarlo, tal vez escriba algo especifico para indicar cómo utilizar las técnicas conductistas de refuerzos en la crianza. Pero ante todo, como todos, soy un padre deseoso de lo mejor para mis hijos, a pesar de ser conductista!!!!

      Pablo Cueva www.entrenando-emociones.blogspot.com

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