
A diferencia de épocas anteriores, las generaciones actuales estamos acostumbradas a que las cosas sucedan rápido y prácticamente al instante: desde el poder comunicarnos con alguien con tan solo presionar un botón, hasta saltarnos los anuncios mientras vemos una película o programa de televisión.
Pero esta facilidad y rapidez con la que obtenemos las cosas también tiene su lado negativo. La vida moderna es cada vez más acelerada y la paciencia, a veces, brilla por su ausencia, llevándonos a que queramos tenerlo todo de manera inmediata.
Esto supone un gran reto para los padres actuales, pues enseñar a los niños a ser pacientes y a valorar el esfuerzo puede volverse toda una odisea. Sin embargo, es posible y necesario hacerlo. Te contamos cómo puedes lograrlo.
Predica con el ejemplo
El primer consejo es uno que solemos recomendar para muchas cosas de la crianza: predicar con nuestro propio ejemplo. Tenemos que recordar que los padres somos el modelo a seguir de los hijos, por lo que demostrarles con nuestras acciones cómo se deben hacer las cosas es una de las herramientas más poderosas. Si ven que el esfuerzo y la paciencia tienen resultados positivos, aprenderán a valorar la espera.
Podemos enseñar a nuestros hijos a resistir la gratificación inmediata y buscar recompensas a largo plazo con simples ejemplos cotidianos. Por ejemplo, si nos ven ahorrando para un objetivo importante en lugar de hacer compras impulsivas, ellos podrán entender que hay cosas por las que vale la pena esperar y vernos hacerlo les ayudará a sentirse motivados a hacer lo mismo.
Ojo con las rabietas
Lo sabemos, a veces parece más sencillo darles lo que piden al instante para evitar berrinches o rabietas. Pero es importante que evitemos caer en la tentación de hacerlo, pues más que hacerles un bien, estaremos afectando su desarrollo emocional.
Recordemos que ayudar a los niños a entender que no siempre pueden obtener lo que desean de inmediato no significa castigarlos o hacerlos sufrir, sino acompañarlos con empatía mientras aprenden a gestionar la espera y la frustración.
Ayúdales a ponerse metas a mediano y largo plazo
Una buena idea de enseñarles a resistir a la gratificación inmediata y buscar recompensas a largo plazo es ayudándoles a crear metas para ellos mismos a mediano y largo plazo (siempre realistas y posibles). La clave está en elegir metas que puedan escalonarse o dividirse en etapas.
Un ejemplo puede ser similar al que comentábamos previamente, en el que les motivemos a ganar dinero con tareas pequeñas en casa y ahorrarlo para comprar un juguete especial o que desee mucho. Otra idea podría ser un proyecto creativo que pueda dividirse por partes, como aprender a tocar una canción con un instrumento o aprender a patinar, en el que después de varios días o semanas puedan ver el resultado de su trabajo o esfuerzo.
Usa apoyos o estímulos visuales
A los niños les cuesta un poco más que a nosotros eso de ser pacientes, por lo que una forma de ayudarles es utilizando herramientas de apoyo. Una de las que resultan muy útiles son los apoyos visuales, ya que les permiten ver su progreso.
Por ejemplo, si el objetivo es ahorrar podemos usar un frasco transparente en el que vea cómo cada día se va acumulando su dinero. Si se trata de algo que sucederá o concluirá en una fecha determinada, podemos colocar un calendario en el que vayan tachando los días.
Realicen actividades que promuevan la paciencia
No debemos olvidar que muchos de los aprendizajes que adquieren los niños los obtienen a través del juego, por lo que también podemos pensar en opciones divertidas que les ayuden a practicar la paciencia.
Los puzzles o rompecabezas, así como los juegos de mesa u otras actividades que requieren turnos son excelentes herramientas para enseñar paciencia a los niños. Otra idea divertida es hacer jardinería, pues así los niños podrán ver el crecimiento de una plantita, entendiendo que se trata de un proceso gradual que al final les dará un resultado florecedor.
Enséñales a disfrutar y reconocer el proceso
Una de las partes más difíciles, tanto para niños como para adultos, es quizás el mantenernos motivados mientras trabajamos por nuestras metas. Por ello, es importante que les ayudemos a permanecer motivados reconociendo su constancia y dedicación a lo largo del proceso, y no hacerlo solamente hasta que han alcanzado su recompensa, meta u objetivo.
Una forma de ayudarles a que ellos también puedan ver el esfuerzo que están realizando es enseñándoles que los pasos pequeños también son importantes: si está ahorrando dinero, siéntense juntos a contarlo cada cierto tiempo para ver cómo cada día están más cerca de su meta.
Foto de portada | Gustavo Fring en Pexels