El taburete con reloj de arena o la silla de la tortura‏

El taburete con reloj de arena o la silla de la tortura‏
33 comentarios

Hace unos días Lola nos mostró un taburete con un reloj de arena (el mismo de la foto) cuyo objetivo es marcar el tiempo que un niño debe estar sentado encima, en este caso cinco minutos.

El invento es horrible, primero porque muestra que cualquier asunto, incluso educativo, puede llegar a dar una idea a un diseñador, para inventar el elemento óptimo para llevarlo a cabo. Segundo, dejando el marketing a un lado, porque en cuanto lo vi y vi al niño sentado encima hice un ejercicio de abstracción para imaginarme a mí de pequeño, Armandito, siendo sentado encima de dicho taburete y me dio muy mala sensación.

En ese momento el taburete, que ya me parecía feo sin saber cuál era su finalidad, me pareció aún más feo, aún más odioso, aún más “silla de la tortura” y me imaginaba a mí mismo corriendo por casa, frenando con respeto, o más bien con temor, al pasar junto al taburete, observándolo de cerca tratando de evitar que se acercara a mí, como si de pronto fuera a cobrar vida para atraparme en un eterno caer de la arena.

Tan irrespetuoso me pareció el invento que aquí tenéis esta entrada en la que os comento mi visión acerca de la silla de pensar o del “tiempo fuera”.

La silla de pensar o el rincón de pensar

La silla de pensar se hizo famosa, si no me equivoco, gracias a Jo Frost y su papel de Supernanny (probablemente ya existía hacía mucho tiempo, pero yo la conocí gracias a ella). Es una técnica que nunca me ha gustado y que sigue sin gustarme por varias razones.

Es mejor que los castigos de antaño, donde podía caer algún correctivo físico y donde la gravedad del castigo era directamente proporcional al estado de ánimo de la madre o padre. Si tenía un día de perros te podía caer un castigo tremendo, si tenía un buen día, el castigo era menor.

Sin embargo, como ya explicamos en su día, los castigos, más grandes o más pequeños, castigos son, y por definición se intenta con ellos que un niño deje de hacer algo porque la consecuencia sea el castigo, es decir, que aprenda que si vuelve a hacer lo que ha hecho volverá a sufrir la consecuencia que hemos inventado (no ver la tele, no ir al parque, sentarse cinco minutos a pensar,...).

Esto hace que la consecuencia de un acto sea un precio a pagar mayor o menor, pero no la consecuencia real de su acto. Si se me cae un vaso de agua y mi madre se cabrea y me castiga sin postre, aprendo que “vaso de agua al suelo = no postre”. Sería mucho más educativo que mi madre me diera un trapo o bayeta y me dijera “veo agua en el suelo, ¿podrías limpiarlo?”, básicamente porque aprendería que “vaso de agua al suelo = agua en el suelo”. En este sentido, la próxima vez no querré que se me caiga porque no querré tener que limpiarlo y, si se me cae de nuevo, sabré qué tengo que hacer.

De la otra manera, si un día no me gusta el postre que hay, no habrá motivo para evitar la caída de un vaso lleno de agua al suelo, aunque si mi madre sabe que el postre no me gusta inventará un nuevo castigo y tendré que aprender que “vaso de agua al suelo” puede tener otra consecuencia diferente si el postre de ese día no me gusta, entrando en un aprendizaje que ralla lo absurdo.

En este sentido, el rincón de pensar es una solución para no tener que ir inventando castigos. Se le cae un vaso, al rincón de pensar, pega a su hermano, al rincón de pensar, rompe un jarrón, al rincón de pensar. El niño acaba por saber que cualquier cosa que haga que a los padres no les gusta tiene como consecuencia el rincón de pensar.

Es muy fácil para los padres, pero así un niño no aprende las consecuencias reales de sus actos y así no aprende valores. Un niño no querrá ser buena persona, no querrá comportarse correctamente porque es lo que está bien, sino que lo hará para evitar el rincón de pensar.

Esto es peligroso, porque creciendo evitando supone aprender a mentir: “si mamá no se entera de que he hecho algo evitaré el rincón de pensar”. Si en cambio un niño se porta bien porque quiere hacer lo correcto, dará igual que mamá esté o no delante, él mismo será dueño y señor de sus actos.

Pensar es algo bueno, no me lo conviertan en algo negativo, por favor

Otra de las razones por las que la silla de pensar o rincón de pensar es algo negativo es que a la palabra pensar, una de la más maravillosas que tenemos en el diccionario español, le añadimos una connotación negativa. Pensar se convierte en algo aburrido, en algo obligado: “te has portado mal, siéntate a pensar”, y hoy en día, cuando más falta nos hacen las personas capaces de pensar e innovar, menos ganas tienen los niños de hacerlo, si lo asocian a ese tiempo que pasaban en el taburete de pensar con reloj de arena.

Para que no sea pensar, que sea aburrir

En el colegio de mi hijo hicieron esta reflexión sobre el verbo pensar y cambiaron la silla de pensar por la silla del aburrimiento. Es mejor “aburrir”, que “pensar”, aunque en esencia sea lo mismo. Además, aburrirse no tiene por qué ser algo malo, del aburrimiento nacen a veces los juegos más divertidos y la mayor creatividad, porque cuando te aburres tienes que pensar qué hacer a continuación, pero ya digo, si tiene que tener un nombre, prefiero la silla del aburrimiento.

¿Por qué cinco minutos?

El reloj de arena del taburete que vemos en la imagen da para cinco minutos, pero yo me pregunto: ¿Por qué cinco minutos? ¿Por qué no dos? Y puestos a cambiar la conducta del niño, ¿por qué no diez minutos? ¿No serán diez minutos el doble de efectivos?

Pues eso, si queremos que un niño piense y recapacite, basta con explicar las cosas: “no me gusta esto que has hecho porque ha pasado esto otro y cuando pasa esto otro…”. Si lo entiende, perfecto, si no lo interioriza, señal de que todavía es pequeño para asumir esa norma, ese valor, o que necesita más explicaciones, en momentos sucesivos, para hacerla suya (y en casos así, evidentemente, cinco minutos sentado en una silla no le van a ayudar a entender nada).

Confío en los niños, confío en su capacidad de entender lo que está bien y lo que está mal y por eso castigarles cinco minutos para que piensen me parece irrespetuoso, porque no estamos confiando en su capacidad, como personas que son, de entender nuestras palabras, de entender lo que está bien y lo que está mal y cedemos ese poder al tiempo fuera.

¿Y no se puede hacer nada? Hay momentos que…

Siempre hay momentos en que buscas algo, una herramienta, un algo que te ayude a detener una acción que no te está gustando nada, ese algo que te ayude a decir basta. Piaget dijo en su día que uno de los castigos más adecuados para los niños era aquel que controlaban ellos mismos (no lo dijo con estas palabras, pero más o menos).

Sólo lo he utilizado una vez en mis seis años como padre y esa vez fue la única que “castigué” a uno de mis hijos. Le acompañé a su habitación y le dije “quédate aquí hasta que seas capaz de estar con los demás sin hacer esto”. Evidentemente añadí más explicaciones, pero en ese momento en que el diálogo estaba fallando y era necesario detener la acción ya, opté por el tiempo fuera, dejándole a él que decidiera cuándo acababa el “castigo” (entrecomillo porque en el fondo el castigo es casi un no castigo).

Tal y como estaba no podía estar con nosotros, estaba haciendo daño al pequeño y molestando a los mayores, así que simplemente le dije que preferíamos que estuviera en otro sitio, porque nos molestaba a todos, pero que si era capaz de estar con los demás sin hacerlo (sin molestar) podía venir de nuevo con nosotros. No hay cinco minutos ni tiempo determinado, no está castigado en su habitación, simplemente se le dice que actuando de X manera está molestando y que si es capaz de respetar a los demás, puede estar sin problemas con los demás. El niño decide cuándo salir de la habitación porque ya puede estar sin molestar al resto... el niño controla el “castigo”.

No he repetido el método porque tampoco me gusta demasiado (y eso que éste habría sido el castigo que yo de niño habría querido para mí) y porque el diálogo ha ido funcionando hasta la fecha. Decía Edward Bulwer-Lytton que “la pluma es más fuerte que la espada”, siendo la pluma la palabra, el pensamiento, el diálogo y la espada la fuerza, el forzar situaciones, el “por las malas”, y le creo. Le creo porque como digo, con el diálogo, con la palabra, se puede conseguir lo mismo, o más. Es más tedioso, es más difícil, es más lento y a veces exasperante, pero al final deja mejor sabor de boca, es un proceso más inteligente y no hay humillaciones de por medio, sino sentido común, negociación, cariño, palabras y entendimiento, al final, entendimiento.

En Bebés y más | Los niños “malos” necesitan padres “buenos”, Cinco pasos básicos para criar en positivo y sin castigos, “Pensando en los demás”: imprescindible documental que muestra que se puede educar sin castigar

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    • interesante

      Lo primero, que conste que esta silla me encanta, pero como elemento decorativo o como juego. Lo de silla "de pensar", es una chorrada, yo no soy madre, pero soy maestra de infantil (bueno, lo intento) y no sé por qué este método se ha vuelto tan popular en las aulas, llegando a existir un "rincón de pensar" en muchas de ellas. Aunque puede quedar muy bonito decir que tú no castigas al niño o niña, si no que le envías al rincón de pensar para que reflexione sobre lo que ha hecho, esto en realidad es el "a la esquina a mirar a la pared 2.0".

      Un caso real, un niño de 4 años pega a otro, y la profesora le envía al rincón de pensar 4 minutos. Pasado ese tiempo va a junto del niño y le pregunta si ha pensado sobre lo que ha hecho, el niño dice que sí y se vuelve a jugar. La profesora informa a la madre del niño, y ahí queda el asunto. El niño en casa no menciona ni que ha pegado a un niño ni que ha ido al "rincón de pensar" (ha sido castigado) por ello. Viendo que no saca el tema la madre pregunta: "¿hoy que te ha pasado con (el niño al que pegó)?" A lo que el niño contesta, después de insistirle, porque no se da cuenta de lo que nos estamos refiriendo: "Pues nada, estábamos jugando a las carreras, él estaba en medio no se quería apartar y lo atropellé." Al preguntarle por lo que pasó después el niño solo dice: "Nada, que la profe me sacó de jugar un ratito para pensar pero luego volví."

      Conclusión: Mientras la profesora tiene la intención de que (por arte de magia, parece) un niño de cuatro años reflexione él mismo sobre la consecuencia que tiene una acción, la verdad es que el niño no se ha dado cuenta ni de la "mala acción" que supuestamente ha realizado, él solo estaba jugando y encontró un obstáculo en su camino. Este objetivo sólo se cumple (como la madre hizo), dialogando con el niño, haciéndole ver que no sólo chocó con un obstáculo, que era un niño, que le hizo daño, etc. Buscando la fórmula más adecuada para que el niño llegue a comprenderlo, y comprobar que lo ha comprendido, en la medida de sus posibilidades.

      Otra cosa muy distinta es, y que también se trata en el artículo, cuando los niños en ese momento están muy alterados y molestan (si molestan en casa imaginaos en una clase con otros 24 niños, cuando no les puedes dar una atención tan individualizada), que ahí si sería útil este rinconcito, pero no para pensar, sino para tranquilizarse, y una vez se hayan calmado, dialogar con él sobre su comportamiento o la razón por la que se ha alterado. Pero en este caso más que "rincón de pensar", deberíamos hablar de "el rincón de la tranquilidad".

      Lo siento por extenderme tanto, pero este caso real, que contó la propia madre del niño en un curso (ella es psicóloga infantil), a mí por lo menos me resulta muy ilustrativo para tratar este tema.

    • A mí tampoco me gustan los castigos ni el tiempo fuera. En todo caso, si hay que hacer tiempo fuera, opino que se debería hacer después y no en caliente. Me refiero a que podemos reflexionar sobre lo que hemos hecho mal y pensar qué podemos hacer para rectificar sin necesidad de sentarnos en ningún sitio. Lo difícil no es no equivocarse, sino ser capaces de admitirlo cuando ocurre, y eso es válido para todos, niños y adultos.

    • Plas, plas, plas, totalmente de acuerdo contigo, con tus reflexiones y con tu criterio acerca del tabuerete/ reloj de arena siniestro. A Martín con 2 años y medio jamás le hemos castigado ni hemos sentido la necesidad, amén de que nos parece absurdo castigar a un niño de cualquier edad pero más tan pequeños.

      Por cierto, ¿sabes algo de Anna Jr? Ha desaparecido de la faz de la tierra!

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    • Avatar de ciberia Respondiendo a ciberia

      No sé nada de ella... Ni idea. Siempre puedes buscarla en Facebook, sé que está.

    • Hola,

      Tampoco me parece adecuado lo del castigo en una silla de pensar sobre todo porque ahí no se piensa nada. Me recuerda a cuando en el cole te pillaban hablando y te dejaban en una esquina mirando a la pared. Y lo del reloj de arena es perverso. Además creo que que a mis hijos hasta les haría gracia y perdería su función principal de pensar porque estarían pendientes de la arena que falta.

      Nosotros estamos en una etapa un poco delicada con nuestra hija de 5 años porque su forma de reaccionar es muy emotiva (digamos que trabaja más el hemisferio derecho de su cerebro) y a veces tiene unos bloqueos monumentales (no son rabietas) y no entiende a razones ni a alternativas ni a nada.. Hemos ido evolucionando, leyendo y ahora en la medida de lo posible mantenemos la calma, no elevamos la voz y le damos herramientas a ella para que pueda salir del bucle. Cuando es una situación molesta para los demás hacemos lo que tú hiciste del tiempo fuera en su habitación para que ella misma lo solucione. Pero cuando tiene que reaccionar en el momento (por ejemplo para ir al cole porque si esperamos llegamos todos tarde)tenemos que vestirle y meterle en el coche por la fuerza mientras nos grita y pega. No se me ocurre un castigo que esté relacionado con las consecuencias y no la puedo dejar sin ir al colegio (que además era lo que quería), así que al final por la tarde se queda sin ver dibujos...

      Últimamente lo que hacemos y que funciona bien es darle herramientas para que ella misma solucione sus bloqueos, por ejemplo cambiando el contexto para el día siguiente y presentandoselo como que su padre y ella tienen un plan y lo van a conseguir porque van a "practicar"... Le hemos regalado un despertador para que los despertares sean más agradables y recuerde para qué es. También hablamos y le hago ver que ese malestar lo tenemos todos pero que es mejor hacer un esfuerzo, etc etc. Creo que la clave es hacerle ver que el problema no es importante, sino cómo ella lo gestiona. Que la solución está en ella y que nosotros la ayudamos. ¡Es tannnn difícil! He notado que en los mayores bloqueos hasta olvida ya la causa (por ejemplo no querer ponerse el abrigo) y tiene muchos problemas para identificar lo que le pasa; se queda totalmente callada como con una coraza invisible. Lo que hacemos últimamente es que le preguntamos cómo se siente ¿triste? ¿cansada? ¿enfadada? (casi siempre es enfadada) y le doy apoyo físico. Cuando me pongo a su nivel y le doy mimos por ejemplo cogiéndole las manitas es más fácil que salga del bucle. Consigo al menos que me mire a los ojos y que haya algo de comunicación.

      Perdón por la chapa pero es que es un problema que me preocupa y no encuentro nada sobre esto, personas que fisiológicamente tienen menos tolerancia a la frustración y se desbordan. Todo lo que leo va de rabietas de los 2 años (cosa que ella tuvo pocas).

      Y por último decir que el castigo de que no pueda ver tele al volver del cole ahora me parece como una venganza. Llega la pobre toda feliz y le recordamos cómo se ha portado por la mañana...?? No sé cómo hacerle ver las consecuencias porque ella misma las sufre en el momento (y nosotros también)

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    • Avatar de carolina.piquero Respondiendo a carolina.piquero
      interesante

      Uff, Carolina, mucho apoyo! Yo también creo que el castigo diferido de la tele por la tarde es un poco "mejorable" como técnica, pero a esta conclusión ya has llegado tú, por lo que no aporto nada nuevo.

      Sólo puedo decirte que me parece estupendo cómo buscáis alternativas y soluciones lo más respetuosas posibles, entendiendo (dentro de lo entendible) el comportamiento de tu hija y tratando de ayudarla a que reaccione de otro modo o que lo lleve lo mejor posible.

    • Armando, vuelvo a este post en un momento educativo un poco estresante. Martín desde que ha empezado el cole está cogiendo unas rabietas monumentales, siempre ha sido un niño temperamental, pero es que te hablo es de no aceptar un no por respuesta, de lanzar todo lo que se encuentras a su paso, golpear las paredes, las mesas, a nosotros, incontrolable totalmente. Además, si tratas de sujetarle se pone aún más fuera de sí. También se muestra poco sociable y con actitud desafiante hacia los demás. Lo que desde fuera podría llamarse "niño malcriado".

      Nos mira y lanza las cosas con mirada desafiante. Primero intentamos dialogar, cambiarle el chip, Hemos probado a: hablar como si nada, entre nosotros, hay veces que se calma él solo pero otras no, y claro, hay que frenarlo porque el otro día lanzó una zapatilla a la tv, hazte cargo.

      Entonces hemos empezado a meterle en su cuarto -no voluntariamente-, sino a la fuerza porque claro, es imposible que se vaya él, cerramos la puerta y le decimos que cuando se calme podrá salir. Nos quedamos afuera y le vamos hablando: Cariño, cuando te calme y te tranquilices, sales, ahora estás muy alterado y puedes hacer daño a ti mismo y romper cosas, blablabla.

      Primero destroza su cuatro y luego ya va diciendo que sí, que se calma, y ya abrimos la puerta, le abrazamos y explicamos porque hemos hecho esto.

      Yo no sé si estamos haciendo bien, mal o regular, estoy un poco confusa y con dudas. En el cole es muy tímido, pero muy tranquilo, la seño dice que todo perfecto. Además, solo va 3,5 h, entonces no sé, si es que será pasajero, la etapa tan egocéntrica de los 3 años o es que no estamos acertando con nuestros métodos.

      Me gustaría que, como padre más experimentado que yo, y también profesional, me dieras tu opinión. Help! Millones de gracias.

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    • Avatar de ciberia Respondiendo a ciberia

      Uff, Ciberia, cómo me suena esto que dices. Me ha pasado lo mismo con los dos mayores. Cuando Jon entró al cole también pasó algo parecido, por la tarde estaba muy nervioso en casa y explotaba, lloraba... Aran lo mismo, pero éste es más pícaro y más listo y nos lía cada una que para qué, también desde que ha empezado el colegio. Luego preguntas a los profes y oye, allí estupendo, así que yo creo que, simplemente, en casa sacan todo lo que han acumulado durante el día de nervios, de sentirse solos, etc. allí no lo exteriorizan porque no tienen la confianza necesaria para hacerlo, así que es como si no pasara nada. Sin embargo, luego en casa, te lo vomitan todo en forma de reproches por dejarles ahí, enfados, lanzamiento de objetos, etc.

      ¿Qué hacer? Cuando Aran se pone imposible, pero imposible y estamos a puntito de perder ya los nervios le decimos que no queremos estar con él si está así. Lo mismo que hacéis, pero sin cerrarlo en ninguna habitación... digamos que nos vamos los demás (como dices, si lo metes en una habitación, o se va o te la destroza). Como nos sigue, digamos que en esencia lo único que hacemos es comentarle lo mal que nos sentimos cuando nos trata mal o nos tira cosas. Además de esto, cuando está de buenas, intentamos estar mucho con él y por él, para tratar de paliar la "putada" que le hemos hecho apuntándole en el colegio.

      No sé si te cuadra lo que te comento, pero para mí es eso, rabia contenida, enfado, una manera de deciros que no le gusta nada lo que le habéis hecho, que eso del cole no acaba de gustarle...

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    • Armando, muchísimas gracias por contestarme! Al principio también hacíamos lo que planteas, irnos de la habita, pero claro, tío, a veces nos da miedo, porque después del zapatillazo a la tele, o las sacudidas a la mesa de cristal... En su cuarto no hay nada "rompible" o con lo que pueda hacerse daño. Los juguetes son bastante duros, jejeje.

      Mira, nosotros pasamos mucho tiempo con él, por fin he podido pillar reducción de jornada, su padre le saca del cole a las 12.30, yo llego a las 15 h, tenemos suerte. Imagínate el panorama que a veces se despierta en medio de la noche con rabietas, fruto de pesadillas. Y diciendo: "no quiero, no, nooooo". :-D

      Yo creo que es una suma de todo: colegio, etapa egocéntrica, cansancio, carácter fuerte... Pero se pasa mal, también te preocupas, inevitablemente, por la "imagen" que tu pequeño transmite. Sé que debería pasar del tema, y en general lo hago, pero en determinadas ocasiones sientes miradas reprobadoras de familia (más tradicional, del cachete, zurra, castigo), y duele.

      No somos de gritar ninguno de los dos, pero a veces sin querer entras al trapo, aunque tenemos muy claro que si prosigues hablándole con dulzura, aunque con firmeza, el berrinche termina antes, o al menos de modo menos malo que si nos enfadamos, le sujetamos o regañamos de manera más contundente.

      Y una cosa que me pasa es que en momentos tranquilos, tengo súper claro la menra en que quiero educar a Martín: libremente, sin castigos, amor incondicional, etc. Pero cuando se pone así, me asaltan dudas, siento ¿me estoy equivocando? Todo lo que me ha costado desaprender, esa educación más autoritaria, con castigos, etc., me desfila ante los ojos. Por eso me reconforta saber que otras personas, en cuyo criterio confío, como en el tuyo, van por el mismo camino.

      Un abrazo!

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    • Avatar de ciberia Respondiendo a ciberia

      Es que aún es muy pequeño, ciberia. Hace 3 años ni siquiera existía... está aprendiendo muchas cosas sobre los demás, sobre vosotros y sobre sí mismo, porque a medida que crece y madura se reinventa a sí mismo. Es ahora a los 3 años cuando empiezan a conocer el mundo de las emociones y empiezan a tratar de entenderlo todo... y es muy duro para ellos entender el desapego de la separación. Digamos que están lejos de ser racionales, así que aún tiran mucho de instintos y sensaciones.

      Poco a poco... poco a poco. Mientras tanto, paciencia, amor, dulzura, firmeza y explicar las cosas para ponerlas en su sitio. Respetarle y hacerse respetar por él, siempre con cariño, como lo hacéis. Luego pasará como con Jon, que se queja de que Aran hace trastadas... "pero Jon, si tú a su edad hacías lo mismo" y me responde extrañado "¿Ah, si?".

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    • Gracias Armando, la verdad es que es un niño maravilloso. Qué majete Jon :-D

    • Cuando ya son mayores se puede dialogar, intentar hacerles entender que lo que hacen está mal. Pero mi hija de dos años y medio, muchas veces no escucha lo que le dices y aunque intento explicarle las cosas no estoy segura de si me entiende. Por ejemplo, todos los días intentamos explicarle que se tiene que ir a la cama porque es muy tarde y al día siguiente tiene que levantarse pronto para ir a la guarde y que si no va a estar muy cansada y no podrá jugar, pero al final la tenemos que llevar llorando y pataleando.

      Y ya que estoy, pido consejo al experto ¿Cómo paras una pataleta? Porque si estamos en casa la dejo un poco y si veo que no para me pongo a imitarla, le da la risa y para, pero claro, por la calle no es plan de tirarme al suelo como en el anuncio aquel.

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    • Avatar de virginiag Respondiendo a virginiag
      interesante

      Dialogar tienes que hacerlo siempre, tengan la edad que tengan. Con dos años y medio, lógicamente, no puedes hablarle muchísimo, tiene que ser la raíz de la cuestión: "si haces esto, pasa esto".

      Lo entienden a su manera y probablemente aún no lo interiorizan, por eso digo que es un trabajo a largo plazo. Hay que seguir haciéndole cuando vuelven a hacerlo, hasta que entienden y aprenden.

      Hay gente que me dice "ya, pero no entiende el diálogo, así que la castigo"... pues si no entiende el diálogo, dudo mucho que entienda el castigo (o la motivación) y dudo mucho que se ponga a pensar en nada con el tiempo fuera o la silla de pensar.

      Sobre la rabieta, no sé... imaginación al poder... esperas, le ofreces los brazos, le desvías la atención a otra cosa, vamos a echar una carrera, corre que llegamos tarde, mira qué tengo en el bolso o, como digo, simplemente esperar a su lado ofreciéndole un abrazo para cuando lo quiera recibir y hablándole con todo el cariño del mundo.

      Cómo consigues que una persona que está enfadada deje de estarlo? Pues hablando, supongo... pues con los niños igual, hablar, reconciliaros, buscar un punto intermedio, un abrazo,...

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    • excelente, esa seria la respuesta tipica de mi mama, "hablale, hablale mucho,los hijos como todo en la vida deben ser educados con constancia" debo confesar que en mis 35 años jamas fui castigada por mis padres y de verdad que me parece que el castigo es la via rapida para dejar al niño fuera de accion pero para nada educa!!! saludos y gracias por este post!!!

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    • Avatar de diomar.alexandra Respondiendo a diomar.alexandra
      interesante

      Cuando veas a tu madre dale un beso de mi parte, por ser tan maravillosa.

    • Gracias por la respuesta Armando. Ya había llegado a la conclusión de que tampoco entiende los castigos, así que seguiré tu consejo e intentaré dialogar y rebuscar en mi bolso y en mi cabeza.

    • La verdad es que este post está muy bien argumentado. Pero no sé qué hay que hacer cuando se le dice al niño que seque el agua que ha derramado y no quiere. O si se empeña en saltar desde el respaldo del sofá y aunque se le explique que se puede dar un golpe con la mesita, él sigue haciéndolo. Son dos ejemplos que se me han ocurrido, no es que quiera saber qué hacer en esos casos concretos. A lo mejor no hace caso, no porque no lo entienda, sino porque no quiere. O a lo mejor no entiende bien el peligro, pero si puede entender que estar un ratito sin jugar es aburrido. No es que haga estas preguntas por llevar la contraria, es que de verdad no sé que hay que hacer. Tal vez no vea mal los castigos porque mi madre no es como la de Alexandra, se parece más a Sole de "7 vidas". Vamos, que mis hermanos y yo no somos más altos de los capones que nos ha dado.

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    • Avatar de 20588 Respondiendo a 20588
      interesante

      Pues se le explica todo con el mayor cariño del mundo y se le insta a hacer otra cosa... dedicamos un momento a desviar la atención hacia otra cosa y, si podemos, nos quedamos con ellos jugando, o les dejamos si no podemos (pero observando).

      Yo el sofá les dejo, porque se han convertido en auténticos expertos saltadores. Alguna vez se hacen daño, pero son las menos. Cada vez saltan menos porque van creciendo y supongo que ya no tiene tanta gracia.

      Sobre el agua en el suelo, pues no sé, si es pequeño lo recoges y le dices que estás recogiendo lo que se le ha caído, que intente tener más cuidado (todo amablemente, que a nosotros también se nos caen cosas y nadie nos dice nada). Y si es un poco más mayor, algo así como "uy, hay agua en el suelo!" y si no actúa, ofrecerle un trapito... si no quiere limpiarlo, coges otro y le dices, "venga, vamos a limpiarlo los dos!" y entre los dos lo recogéis. Si igualmente no quiere, pues lo limpias y le dejas caer un "me gustaría que me ayudaras, que estoy limpiando yo lo que has manchado tú".

      En mi casa, haciéndolo así, me los encuentro solos limpiando a veces algunos desaguisados que pienso "ya nos podrían haber avisado", porque claro, limpiar con un papel de cocina según qué no es más que esparcirlo aún más...

      No sé Alicia, si quieres saber más puede gustarte el libro "Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y como escuchar para que sus hijos le hable", que es buenísimo (o "Padres liberados, hijos liberados", de las mismas autoras, también magnífico). Ofrecen pautas, frases, poses, maneras de tratarles, para que los niños se sientan bien, respetados, escuchados y sean más autónomos, queriendo ayudarnos, queriendo hacer las cosas bien porque se sienten bien con nosotros... aunque ya digo, depende de la edad.

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    • Gracias por responder. Mi niño todavía no hace nada de eso porque s muy pequeño, pero pronto lo hará. Lo del sofá lo observé hace poco en casa d una amiga: su hijo se tiraba y ello le reñía,pero no servía de nada. Mi hermano sí que castiga mucho a sus niñas. Parece efectivo, pero la mayor está siempre castigando a los muñecos, a su hermana, a sus tíos (la chica creo que no hace eso). Me da pena que esa sea su forma de jugar. Me gusta observar cómo lo hacen otros padres y cómo reaccionan sus hijos, para ir aprendiendo. Cada uno lo hace lo mejor que sabe, pero con resultados muy dispares. Tomo nota de esos libros, tienen títulos sugerentes. Me gustaría que mi hijo también limpiara lo que ensucia por iniciativa propia, como lo hacen los tuyos. Aunque lo dejen peor. Te felicito por ello.

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    • Avatar de 20588 Respondiendo a 20588

      Bueno, no siempre lo hacen, eh? Hay días que recogen que parece que les ha dado una neura esterilizadora y días que pueden tropezarse con todo lo que han ido dejando tirado como quien camina entre las rocas, sin inmutarse.

      El tema está en ir diciendo las cosas, sin agobiar, ayudándoles a hacerlo, dando ejemplo,...

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    • Pues yo no creo en los castigos, pero el ceder y dejarles saltar en el sofá me parece mal por tu parte, el sofá no es para saltar ya no es que sean unos expertos y no se hagan daño, es que hay que respetar y cuidar las cosas y el sofá se estropea saltando en el. Respetar el sofá es respetar a sus padres y el esfuerzo que se ha hecho para poder comprarlo. Aprender a cuidar las cosas también es buna educación.

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    • Avatar de zarintia Respondiendo a zarintia
      interesante

      Gracias por tu opinión, Zarintia, aunque permíteme que decida yo dónde y dónde no pueden saltar mis hijos. En el sofá de mis padres o mis suegros, o en sofás ajenos no pueden saltar, pero en los de casa sí. Sin embargo no pueden pintar en ellos, por ejemplo, y así los cuidan. Coincido contigo en que tiene que aprender a cuidar las cosas y educamos para que así sea, pero mira, en el sofá pueden jugar y saltar. Cuando sean mayores y ya no salten tranquila, que compraremos otro. Por cierto, a veces también comemos en el comedor, en el sofá, aún a riesgo de mancharlo (y de hecho se mancha), corriendo lo limpiamos, claro, pero lo consideramos un mueble de «batalla». Quiero que respeten las cosas, y lo hacen, pero no quiero que vivan en un museo.

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    • Yo también como en el salón y usamos el sofá para sentarnos con una mesa de esas que se elevan de hecho antes le ponía funda y ya no (con lo chulo que es que se vea que para eso lo compre desenfundable), pero no tienes que ofenderte, claro que puedes hacer lo que te dé la gana, pero el sofá no está fabricado para que se salte en el, si te sobra el dinero para comprar otro en caso de que se rompa me alegro mucho por tu buena situación económica, pero lo que defiendo y a ti te molesta es que el respetar y valorar las cosas es respetar y valorar el trabajo y esfuerzo de quien lo compra, si tú mismo no lo valoras pues bien, las cosas se estropean por el uso, es normal, pero por el mal uso no debería ser lo. Hay muchísimas cosas que los niños hacen porque son niños y con el tiempo dejaran de hacerlo, pero no por eso vas a dejarles hacer lo que quieran, vaciar los cajones a su antojo, pintar las paredes, comer del suelo, saltar en el sofá, jugar con el agua del váter o con la escobilla etc. etc. Vivir en un museo es una cosa educar en el respeto otra.

      Y no te estoy criticando solo defiendo mi postura que es distinta a la tuya no tienes por qué molestarte porque te lleve la contraria, hay cosas que estoy de acuerdo contigo pero no todas.

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    • Avatar de zarintia Respondiendo a zarintia

      Estoy de acuerdo en todo lo que dices, deben aprender a respetar las cosas y yo les enseño a hacerlo, pero el sofá, mira, no me importa que salten en él. No me molesta debatir, no me molesta hablar con personas que piensan diferente, lo que sí puede llegar a molestarme es decirme cómo tengo que educar a mis hijos, sin haber siquiera preguntado. Yo puedo decir cómo lo hago yo, o cómo lo haría con algún niño sí fuera mi hijo, pero nunca diré a nadie cómo tiene que educar a sus hijos su no me han pedido opinión. Para mí eso también es educación y respeto. Y que conste que no estoy enfadado. Molesto sí, enfadado no.

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    • No te he dicho como educar a tus hijos para nada, sinceramente cada uno puede hacer lo que le dé la gana con sus hijos ( dentro del respeto) a mí la verdad es que me da igual, pero si tu publicas una opinión que todo el mundo lee en un post sobre la educación, lo que está bien o mal para nuestros hijos, respetar y no castigar, aunque no me preguntes me estas brindando la oportunidad de darte mi opinión , que estoy de acuerdo en que castigar está mal pero que permitir ciertas cosas me parece que no les hace bien tampoco a los niños. Te he respondido directamente al ejemplo que tú has puesto ( si hubieras puesto otro a lo mejor habría estado de acuerdo y en vez de decirte que me parece mal te habría dicho que me parece muy bien lo que haces, seguramente hay no me habrías respondido que no te tengo que decir cómo educar a tus hijos y no tendríamos esta conversación) y con eso no te estoy diciendo, ni quiero decir, como tienes que educar a sus hijos solo expreso mis pensamientos y opiniones que creo que es la idea de esta sitio ¿no? ¿O llevo dos años equivocada? Creo que te he respondido como si habláramos cara a cara. Porque entiendo que hablas con todo el que te quiera leer ¿no? Sé que me repito y me enrollo pero quiero que la idea quede clara.

      Cada uno hace lo que cree bien, yo te doy mi opinión y tú me das la tuya, luego seguimos a lo nuestro o no, a lo mejor el ver otro punto de vista nos hace cambiar, por eso yo leo este sitio para ver otros puntos de vista que me hagan recapacitar o reafirmarme en mis decisiones . Para nada pensé en el tiempo que te leo, que mi opinión directa te molestaría.

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    • Avatar de zarintia Respondiendo a zarintia

      Sí Zarintia, siento si he parecido muy brusco. Podemos debatir esto y mil cosas más, como siempre hemos hecho y como espero que sigamos haciendo.

      Es simplemente que me ha asombrado la forma (que no el fondo). Al decirme " pero el ceder y dejarles saltar en el sofá me parece mal por tu parte, el sofá no es para saltar ya no es que sean unos expertos y no se hagan daño, es que hay que respetar y cuidar las cosas y el sofá se estropea saltando en él" has personalizado en mis hijos y en mi manera de educar.

      Si en cambio hubieras dicho "pues yo a mi hija no la dejo saltar porque..." habrías dicho lo mismo sin hablar de mí, ni de mis hijos.

      Sé que en el fondo es lo mismo e igual hasta parece absurdo porque dices lo mismo, pero la forma en que lo he recibido, en ese momento, me ha molestado (igual lo leo ahora con más calma o en otro momento y me parece de lo más normal... en ese momento estaba trabajando y un poco "estresado").

      De nuevo disculpa si he sido brusco.

    • Creo que voy a buscar uno de esos libros, porque los ejemplos de Alicia me resultan taaaannn familiares...

    • "Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y como escuchar para que sus hijos le hable" es un maravilloso libro!!! Lo estoy leyendo y nos está ayudando muchísimo. El otro lo tengo anotado y lo quiero pillar tb. Yo aplico con mi hija de 3 años y medio esto: cariño, paciencia, comprensión y compasión. Creo que no hay soluciones mágicas que nos puedan servir a todos por igual. Tampoco hay problemas graves, si no, qué casualidad que más o menos todos compartimos las mismas dudas antes las mismas situaciones con nuestros hijos ¿no?. Es así porque todo lo que les pasa a nuestros hijos es normal y forma parte del crecimiendo y el proceso madurativo de los niños!. Nadie de fuera nos puede decir cómo debemos o podemos comportarnos con nuestros hijos (aunque está estupendo informarse para mejorar en la medida de lo posible, por supuestísimo, tenemos mucho que aprender, siempre); podemos aplicar los consejos, pero sólo nosotros conocemos a nuestros propios hijos y la relación que existe entre nosotros y ellos (esto es lo que quiero decir, nuestras relaciones son únicas, preocupémosnos por afianzar un vínculo con nuestros hijos para que exista confianza mutua, complicidad, etc... Desde mi humilde opinión, creo que es lo más importante. Armando eres genial, sigue así, aprendo mucho leyéndote... Y leyendo a tantos otros que lo único que buscan es lo que yo defiendo pro encima de todo: el respeto hacia los niños.

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    • Avatar de davidasira Respondiendo a davidasira
      interesante

      Muy agradecido! ;)

    • Mi más sincera enhorabuena por este post, Armando. Este es el artículo que originalmente debiera haber sido. Esclarecedor y muy educativo.

    • Muy interesante el tema, Armando. Lo comparto en nuestro blog, a ver qué se comenta por aquí: Mendaron Guraso izatea.Gracias.

    • Hola que tal bueno veo que han posteado una vez más el tema de la silla del terror y el tiempo fuera.

      Y he podido leer varios comentarios de padres algo horrorizados con el asunto, la silla en si no tiene nada del otro mundo, nadie se queda traumado por sentarse. Todo el conflicto que pueda generar "una tecnica abiertamente aceptada y utilizada por profesionales" es, cuando le indicamos a un padre como utilizarlo.

      Nadie quiere que a los niños se les maltrate, no se trata de eso. Y como bien dice armando no trata solo de mandarlos a la silla solos sin decirles nada, sin ninguna explicación. Como técnica se utiliza como ultimo recurso. Luego de las llamadas de atención, de las explicaciones y de nuevo las reiteraciones dadas, se podria aplicar. caso comunes son los niños que juegan violento le llamas la atencion con todo el cariño del mundo, los separas , uno acaballorando el otro continua... 1 ... 2 .... 3 strike fuera lo sacas conversas con el, etc. ------------ Ahora tema aparte es sobre el sobrecuidado que tienen algunos padres. Que un niño llore pq no le gusto que le llames la atencion o por un castigo bien concedido , ¿es malo ? El llanto no implica graaandes dosis de dolor y agonia, puede ser solo, una rabieta. Y es muy importante ayudar a los niños sobre el autocontrol sobre el llanto, pero eso ... es otro tema.

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    • Avatar de aiden Respondiendo a aiden
      interesante

      No estoy de acuerdo, el llanto es la expresión (a mi modo de ver, lícita) de un sentimiento. Pienso que los sentimientos se deben validar siempre, con independencia de que atendamos o no la petición que hay detrás. Por si resulta necesario aclararlo, no permitiría que uno de mis hijos jugara con cuchillos, bebiera detergente o metiera la mano en un nido de víboras, si en algún momento lo intentan, se lo prohibiré incluso si lloran. Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre llorar solos o hacerlo en brazos de un adulto compasivo que explica las cosas sin necesidad de "ponerle a pensar". Lo primero implica abandono, un abandono temporal pero abandono al fin y al cabo, lo segundo empatía. Si eso es "sobrecuidar" a los hijos, pues entonces prefiero sobrecuidarlos. Opino que cuando se cría con respeto es más fácil enseñar a respetar.

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