Sobrellevar el día a día con un bebé de alta demanda

Sobrellevar el día a día con un bebé de alta demanda
7 comentarios
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El día a día con un bebé de alta demanda puede llegar a ser muy duro para sus cuidadores. Incluso con ayuda, resultan agotadores, parece que nunca tienen suficiente y se retroalimentan del estado de ánimo de quienes le rodean, por lo que cuanto más cansados y abrumados estemos, de peor humor estarán ellos.

De la crianza de mi segundo hijo y he sacado algunas experiencias e ideas que intento aplicar para sobrellevar el día a día.

Superando el día a día

Mi hijo pequeño, a sus 19 meses, cumple clarísimamente al menos siete de las diez características que definen a un bebé de alta demanda (y las otras tres, en menor medida).

Desde que se levanta hasta que se acuesta, no para ni un segundo. Arrastra cualquier silla o cajón para subirse a los muebles, abrir los cajones de la cocina, intentar tocar la placa vitrocerámica, coger los cubiertos, se sube encima de todas las mesas de la casa, se pone de pie en el borde del sofá, levanta la taza del váter y tira cosas dentro. Arrasa con todo lo que pilla. Por cada habitación que pasa va dejando un rastro de destrucción: cajones con todo por el suelo, todas las cosas rotas, rotuladores destintados, pintalabios comidos, minicadena con cinco CDs metidos a presión por la ranura, varios frontales de cajones arrancados (incluyendo la puerta de la secadora).

Duerme poco y con despertares constantes. Las noches buenas despierta unas 3-4 veces, las malas sus intervalos de sueño están entre 45 y 90 minutos.

Mama a demanda, constantemente, con urgencia, día y noche. Si tiene que esperar para su amada tetita llora terriblemente mientras la pide a gritos. Por la noche puede estar mamando durante más de hora y media y si te atreves a apartarte llora y vuelta a empezar.

Lo cierto es que llora desesperadamente por muchos motivos. Hasta hace dos meses, ducharme suponía que llorara a todo trapo el tiempo que pasara en el baño, de modo que aún hoy la mayoría de las ocasiones me baño con él, muy a menudo dándole el pecho.

Lo mismo en cada una de mis visitas al WC. Tengo dos opciones: ir sola y que llore desesperadamente o ir con él y, si es necesario, darle el pecho mientras hago mis necesidades.

Mi bebé es un bebé-sello. Hasta los 16 meses le he porteado mañana y tarde, unas doce horas diarias. Y ahora que hemos entrado en un frenético sube y baja con constantes cambios de opinión, la mayor parte de sus desplazamientos los hace sin tocar el suelo. El mundo se ve mejor desde arriba y desde la posición que más convenga según el momento.

La trona tiene pinchos. La comida se la mete por la nariz, por las orejas, se la tira a la perra y finalmente se planta el plato a la cabeza, todo ello mientras lucha por bajarse cuanto antes.

Comer y dormir son pérdidas de tiempo para él.

No soporta que le dedique tiempo a su hermano. Boicotea todo lo que hacemos, si abrazo a su hermano viene corriendo llorando como si le estuvieran matando y con gestos obvios me indica que me quiere sólo para mi.

En fin, la lista es larga. El día a día es terriblemente agotador en lo físico pero, sobre todo, en lo psicológico.

¿Qué podemos hacer para llevarlo mejor?

En esto de la crianza no existen recetas mágicas y esta no es una excepción.

Entender que no nos están manipulando, que simplemente necesitan más de nosotros que la media de los demás bebés, es una ayuda. Entender que cada vez que lloran están sufriendo tanto o más como nosotros es clave para no desesperar.

Darle lo que necesita, cuando lo necesita, siempre que se pueda. Aquí es cuando muchos vendrán a decirnos que nunca le sacaremos de la cama si colechamos, que hasta cuándo pensamos darle la teta, que nos tiene cogida la medida, que es un caprichoso... No hagamos caso. Ni son ciertas sus previsiones ni tiene sentido perder el tiempo en rebatirlas (bastante tenemos con lo que tenemos). Para ser independiente primero hay que ser dependiente y hay que tener claro que no van a ser así toda la vida.

Buscar ayuda. Si para criar a un niño hace falta una tribu, para criar a un bebé de alta demanda más aún. No hay que tener miedo a pedir ayuda y decir claramente lo que necesitamos. Y esto incluye pedir ayuda psicológica: si estamos deprimidos, al borde de la desesperación, un psicólogo puede ayudarnos, puede darnos herramientas para no hundirnos.

Rodearse de gente que nos ayude a avanzar. No se trata de perder amistades, pero quizá este no sea el mejor momento para rodearse de familias perfectas con hijos perfectos en las que todo marcha como la seda. Buscar papás que estén pasando lo mismo que nosotros, tejer redes de apoyo (algo que gracias a la red es más sencillo) puede ayudarnos a comprender que no estamos solos.

Intentar salir, aunque sea en chandal y con el pelo sin lavar, el aire fresco siempre viene bien, la luz del sol es un antidepresivo natural.

Obligarnos a quitarnos al menos el pijama, darnos una ducha, arreglarnos un poquito.

No sentirse culpables si el bebé llora. Con un nivel de demanda así, es imposible evitar que llore. Si sentimos que vamos a explotar, es mejor hacer un alto y respirar, hay que asumir que no podemos satisfacer todas sus necesidades a su gusto todas las veces que lo demande.

Foto | memekode en Flickr CC Más información en | Mi Pediatra Online "El bebé de alta demanda afectiva" | Ask Dr Sears (en inglés) En Bebés y Más | Bebés de Alta Demanda: características (I)

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Comentarios cerrados
    • interesante

      Gracias por tus palabras.
      Si que dudamos si tener otro o no, pero yo siempre había deseado tener más de uno, por lo que sabia que antes o después tendría el segundo.
      Teníamos ahorrado dinero como para estar dos años sin trabajar los dos, para vivir la maternidad,paternidad plenamente y con tranquilidad y desde luego que la hemos vivido plenamente. No sé como lo hubiésemos hecho de no poder estar los dos las 24 horas del día dedicados a él en exclusiva.
      A partir de los dos años empezó a tener más apego con su padre, se destetó el solito a los 2 años y 3 meses, ahora le interesan mucho otras personas de su entorno social y prefiere dormir en su cuarto a colechar con nosotros, a nosotros nos tiene muy vistos.
      El sufrimiento ha sido prácticamente inevitable y lo que servía una vez no volvía a servir nunca más. Mi marido y yo tenemos indefensión aprendida con su llanto. Estamos convencidos de que sus niveles de estrés son tan altos que necesita continuamente buscar motivos para expresar su malestar. Si se queja a gritos de que el pantalón se le ha bajado, da igual que se lo subas hasta las axilas, se lo quites, se lo vuelvas a poner, le pongas otros cuatro pantalones distintos, lo dejes sin pantalones, intentes distraer su atención con algo interesante, lo abraces o te enfades, nada lo salva de llorar desconsolado durante horas y nosotros nos sentimos completamente inútiles.
      El nacimiento de la pequeña ha sido catártico para todos, yo necesitaba sentirme una madre competente, no me preguntes como pero no ha habido celos, el mayor es muy protector con su hermana, la pequeña adora a su hermano sin importarle lo más mínimo que yo lo abrace y el mayor prefiere que yo tenga a la pequeña en brazos a fin de salvar alguna construcción o un juguete.
      Es un tema muy controvertido y hace falta tener las cosas muy claras y una gran seguridad para escribir sobre el. Laura Gutman opina que no hay bebes de alta demanda sino padres de bajo ofrecimiento y que si hay un problema en la crianza de un bebe es porque la madre tiene un problema que resolver, pues va a resultar que mi sombra tiene personalidad múltiple, porque si no, no me explico la diferencia entre mis dos hijos.
      Creo sinceramente que si es el segundo el de alta demanda, como es tu caso, todo se hace mucho más difícil.
      Mucho ánimo y todo el reconocimiento por tu valentía y tu esfuerzo.

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    • Avatar de esceptica Respondiendo a esceptica

      Tu comentario me ha hecho pensar mucho, me parece tan interesante todo lo que cuentas...

      No he leído a Laura Gutman, me ha faltado valor. Es una tarea que tengo pendiente pero no sé muy bien si me encaja en este momento de mi vida. Seguro que tengo muchas cosas que explorar de mi interior, pero no creo que el problema de mi bebé sea mi bajo ofrecimiento. Como tu dices, hay diferencia entre nuestros hijos, siendo los mismos padres.

      Me alegra que los celos no supongan un problema, tristemente aquí no podemos decir lo mismo, de hecho es uno de los grandes problemas que manejamos actualmente.

      Abrazos llenos de fuerza para ti.

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    • Avatar de evagracia Respondiendo a evagracia

      No puedo ni imaginarme lo que habría sido si mi hijo mayor hubiese tenido que compartirme con un hermano durante sus dos primeros años.

      En cuanto a Laura Gutman, no creo en el psicoanálisis y no se que extraño cruzamiento de cables me llevó a intentar leerme ese libro. Si todos tuviésemos que alcanzar el nirvana antes de tener hijos no habría niños en el mundo y me parece lamentable que una "terapeuta" te deje más hundida después de leerla. Más me hubiera valido emplear ese tiempo en fregar los platos.

    • interesante

      Muchas gracias por el artículo.
      Yo tengo dos hijos, la pequeña de 9 meses y el mayor de 3 años y 3 meses.
      El mayor es de alta demanda y como tu dices, es algo que sabes. No es comparar porque no hay comparación posible, simplemente lo sabes.
      Lo que peor llevamos es verlo sufrir, es como si tuviera una capacidad infinita de sufrimiento.
      Lo segundo peor han sido los comentarios, que si tienes que quitarle la teta y llevarlo a la guardería, o los más crueles, que el parto fue largo y tú no sabes porque eres novata, para terminar de hundirte.
      Ahora, la cantidad de su sufrimiento diario ha disminuido notablemente y es más llevadero incluso siendo dos.

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    • Avatar de esceptica Respondiendo a esceptica
      interesante

      Has sido muy valiente. Es difícil saber cómo hubieran sido las cosas si nuestro niño de alta demanda hubiera sido el primero, pero atendiendo a cómo lo estamos pasando ahora mismo, te podría casi asegurar al cien por cien que hubiera sido hijo único.

      Para mi los comentarios crueles son lo demás, o será que me he acostumbrado a ellos, porque ya son cuatro años criando contra corriente y he oído de todos. Para mi lo peor es el sufrimiento porque es difícilmente evitable, por más que intentemos hacer malabarismos.

      Un abrazo fuerte lleno de ánimo.

    • Te entiendo y realmente espero que pronto cambie el comportamiento, respecto a no ponerle limites de ningun tipo no hace un mejor hijo sino uno que consigue lo que quiere solo por gritar fuerte o llorar mucho, en detrimento del hermano que al ser callado pierde posesión de tu tiempo y de tu afecto porque el peque se lo roba. No soy de los tiranos ni mucho menos, mas cercano a gonzales que a Estivil, pero dejar que un crio corra por arriba de los muebles muestra una ausencia total de autoridad y responsabilidad porque ademas es peligroso para el, darle teta cuando te duchas es una incoherencia en si mismo y permitir que te esclavice con el pezón en la boca por horas un despropósito. Ojala encuentres la forma de revertir su conducta de manera cariñosa y entendiendo sus necesidades pero si estas se superponen con las tuyas o las de tu otro hijo debes fijar limites, hacerte ayudar esta bueno pero depender de 3 o mas personas para criar un hijo es ilógico

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    • Avatar de alcortense Respondiendo a alcortense

      Me temo que no me has entendido. No he dicho que le dejemos subirse a los muebles sino que es muy inquieto y está constantemente haciendo "trastadas" que evidentemente tratamos de evitar, entre otras cosas por su propia seguridad. No hay mejor y más claro límite que el que la propia experiencia vital nos va dando.

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