Cuando el masaje infantil se convierte en un momento de "no relax"

Cuando el masaje infantil se convierte en un momento de "no relax"
4 comentarios
HOY SE HABLA DE

Hace unos días leí un texto de Marisa Hernando, educadora de Masaje infantil, titulado “El masaje infantil… y llegó la frustración“, que me gustó por sentirme identificado como padre.

Lo confieso, yo también soy un papá masajeador frustrado. Sé que no soy el único, pues muchos padres y madres explican también que el masaje infantil, más que un momento de relax, acaba provocando lo contrario, el “no relax”.

El masaje infantil, que suena a moda o novedad, se lleva a cabo desde hace siglos. Qué digo siglos, hay referencias de masajes a niños en Egipto y China de hace más de 3000 años. Los beneficios son innumerables, ya que supone un maravilloso estímulo para los bebés y para los papás, un aumento del vínculo afectivo (le conocemos mejor, sabemos qué le gusta, qué le disgusta, qué le relaja,...), una mejora sustancial de los patrones de sueño y de descanso y un largo etcétera (hasta ganan más peso que los niños que no reciben masajes).

Pero en ocasiones el resultado de ofrecer un masaje a nuestro bebé es muy diferente del imaginado y en vez de tener a nuestro hijo rendido a nuestras manos disfrutando de nuestras caricias nos encontramos con que tiene sueño, quiere comer, quiere jugar, le molesta que le tumbes, se gira para observar el entorno, etc.

En ese momento los padres acabamos pensando que “a mi niño no le gustan los masajes”, que “es muy pequeño”, que “es muy mayor”, que “él prefiere jugar”, que “es muy movido”,... y acabamos cediendo y decidiendo que probaremos en otro momento cuando “el mejor momento es Ahora, según explica Marisa.

No es que haya fracaso, sino que nuestros hijos actúan según sus deseos y necesidades y precisan, como todos, de un tiempo para acostumbrarse a un nuevo modo de comunicación, más físico e “invasivo”, como lo es el masaje infantil.

Esperamos como padres que con nuestras manos conseguiremos en un instante que nuestro bebé disfrute y esté quieto y sin embargo ellos nos muestran a nosotros sus capacidades, sus juegos, sus sensaciones ante la desnudez, ante el ambiente tranquilo y ante nuestra cercana presencia y lo que se suponía que iba a ser una sesión en la que nosotros los padres íbamos a utilizar nuestras capacidades por el bien de nuestro hijo se transforma en una en la que ellos son los que nos muestran sus verdaderas capacidades.

Dicho de otra manera, los niños se convierten en maestros y aprovechan el momento en que estamos con ellos de manera exclusiva (sentados cara a cara con ellos) para mostrarnos un trocito de su vida y de su energía.

Ante esta situación lo recomendable es, simplemente, disfrutar de ello y tener paciencia. “Todo tiene su ritmo y su tiempo, y hemos de saber respetar el de cada uno”, comenta Marisa.

Así, poco a poco, día a día, empiezan a disfrutar del momento y tras masajear un poco su pecho, te ofrecen los brazos para que continúes y así, poco a poco, día a día, los papás conocemos más a nuestros bebés. Nosotros nos comunicamos hablándoles y tocándoles y ellos lo hacen moviéndose, jugando y en algunos momentos, dejándose tocar.

Pensad en un animal asustado que permite poco a poco ser acariciado. No es que nuestros bebés nos teman, ni mucho menos, sino que tienen que conocer de manera paulatina las sensaciones que les brindamos al tocarles y tienen que sentir también que son capaces de “decirnos” cosas, aunque sea todo lo contrario a lo que esperábamos.

Más información | Okemakus
Fotos | Flickr (Marc van der Chijs), Flickr (valentinapowers)
En Bebés y más | Al bebé no le gustan los masajes, Vídeo: los beneficios de los masajes, Aprender a tocar al bebé, los masajes infantiles

Temas
Comentarios cerrados
    • interesante

      Reconozco q soy bastante comodona y prefiero las caricias más suaves, y no alargar los masajes porq tampoco se dejan mucho rato... A mi hija mayor me encanta rascarle la cabecita cuando estamos juntas en el sofá (¡y a ella, claro!)

    • me uno al club de las masajistas frustradas!empecé desde q era bien pekeña,con un mes más o menos,y me resisto a tirar la toalla.Violeta tiene 6 meses y es puro nervio,además ahora con el gateo no se está quieta de ninguna manera,así q voy improvisando sobre la marcha.Hay días mejores y otros q no se deja tocar....en fin!me ha hexo gracia leer esto xq justo hoy he estado hablando con una asesora de la Asociación de Masaje Infantil sobre lo mismo y...me alegra saber q no soy la única mamá frustrada (mal de muxos,consuelo de tontos) un abrazo!

    • trabajé un tiempo como auxiliar de terapia física y me encantaba como los niños se relajaban con la masoterapia, intenté eso con mis dos hijos... y nomás no se pudo, al mayor no le gustaban los baños de tina y era un escándalo para sacarlo y vestirlo rápido y poder consolarlo porque el llanto era increíbelemente desagarrador (hasta la fecha mi chaparro es muy drámatico, para mi que va a ser actor) y ya más grandecito le urgía ir a gatear y no estar acostado para que lo "manosearan" Ahora con mi hija de 6 meses pasa lo mismo... ni siquiera cambiarle el pañal me deja... :( y yo con las ganas de acaricariciarlos... pero como quiera me desquito luego... :D

    • También yo soy una madre masajeadora frustrada, lo intenté varias veces con mi hija para lograr que se relajase y así dormir mejor (mi hija pertenece a esa clase de bebés con dificultades para dormir), pero siempre se mostraba inquieta, así que tiré la toalla hace tiempo y ahora con un año recién cumplido no sé si volver a intentarlo... En cambio, con quince días de vida la llevamos a un osteópata que tiene fama de tratar los cólicos de los recién nacidos y estuvo la mar de tranquila durante las dos sesiones de masajes que recibió, así que supongo que es también una cuestión de técnica.

    Inicio
    ×

    Utilizamos cookies de terceros para generar estadísticas de audiencia y mostrar publicidad personalizada analizando tu navegación. Si sigues navegando estarás aceptando su uso. Más información